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Mesón Jose Luis (Cáceres)


   Todos conocemos mas o menos los restaurantes de cada ciudad donde comer bien, lo que se nos escapa a los forasteros son esos bares de barrio donde se trabaja un material de igual o mejor categoría que en esos afamados lugares, y que a diferencia de estos lo hacen sin disfrazarlo.


Este Mesón Jose Luis del barrio cacereño del Espíritu Santo es buena prueba de ello, aunque su renombre ya le ha llevado a ser el bar que mas carne de retinto despacha en toda Extremadura. No es para menos, este solomillo resulto formidable y en su punto de plancha (arte santo y seña de esta casa) bien acompañado de patatas, pimientos y champis. Correctos boquerones fritos, buenos saquitos de verdura y langostinos y tremendos morros plancha de no parar.



Muchas cosas por probar, las patatas revueltas, esa morcilla de Guadalupe, cualquier corte de ibérico, el mejor retinto, pero no se olviden de sus chipirones, sepia o esos afamados mejillones dos salsas que por desgracia en esta ocasión no tenían.
Pequeño y bullicioso local, lleno hasta la bandera un día de diario, tres o cuatro mesas frente a una barra presidida por su alma mater Jose Luis a los mandos de su plancha, ahora en verano monta un importante velador por las noches que igualmente se pone hasta la bandera. Familiar servicio, si no vas con un lugareño puede llegar a sentirte como un elefante en una cacharreria, pero si tienes la suerte de que te lleve un mangurrino de pro, como fue mi caso, no tardas en disfrutar de un informal y divertido ambiente, del que solo en los bares de barrio se puede respirar.

Pero tengan cuidado cosmopolitas, como dicen estos dos "gastroinfluencer" en twitter, no se fíen de todos los bares de barrio…

Viña Grande (Cáceres)


   Desde 1999 lleva Juan al mando de este Viña Grande Cacereño. Siendo ya empleado de esta casa recogió el traspaso que le ofreció su jefe, un hostelero de Sierra de Gata que puso en marcha el negocio con la intención vender los reconocidos vinos de pitarra de su comarca.
Todavía mantiene en la fachada sus originales azulejos, uno de ellos anunciando aquellos vinos de Cilleros de viñedos propios. Su interior tampoco parece haber cambiado mucho, clásico mobiliario y algo desordenada su distribución, solo destaca una bonita colección de latas antiguas sobre la barra. Frente a la misma una mesas junto a su luminosa cristalera hacen las veces de comedor. Y tras esa barra uno de sus principales reclamos buenas chacinas y jamones de Dehesa de Solana.


A Viña Grande se viene buscando buenas raciones acompañadas de estupendas patatas fritas, algo tan sencillo y a su vez tan complicado en la abrumadora oferta modernotaperil de la plaza. Entre sus clásicos destacan los huevos fritos con jamón de bellota, o los besos de Cáceres, una tostada de pan con torta del Casar y solomillo de ibérico en lo alto.

Me gustan especialmente los riñoncitos y las mollejas de lechal, buenos también sus boletus que cumplen pese a ser congelados fuera de temporada o su revuelto de la casa, y algo menos su famosa tosta de gambas con ali-oli gratinado, prefiero la que llaman "de siempre" de patatera picante.
A veces no hace falta ni pedir raciones, tienen un buen mostrador de tapas, donde siempre encontrar una recomendable ensaladilla o buenos guisos servidos en cazuelitas.


Si a todo esto le añadimos una mas que correcta selección de vinos, un buen ambiente de fiel clientela, un agradable aunque escaso velador de mesas altas (muy animado ahora feria) y un servicio que atiende con igual empatía y profesionalidad a propios y a extraños, este Viña Grande es uno de esos clásicos a los que siempre gusta volver.

Atrio (Cáceres)


Ir a Atrio no es una decisión fácil, económicamente hablando nunca es buen momento y cuando lo es...como los extremeños lo tenemos aquí al lado, siempre preferimos gastarnos los cuartos en otras excursiones fuera de nuestra tierra, pensando ademas que estarán mucho mejor gastados.

Nada mas traspasar esa puerta, los que no estamos habituados a estos niveles de restauración, nos invade cierta sensación de inseguridad, aunque delante de parienta y amigos vaya uno de sobraete.
Dicha inseguridad desaparece en el mismo instante en que un personaje ataviado como los Reservoir Dogs solicita el nombre de tu reserva y cual acomodador de antaño te traslada a una mesa tan deliciosamente montada e iluminada, que parece que te han colocado directamente en las tablas de un teatro en vez de en tu habitual gallinero.
Una vez sentado ese Reservoig Dogs se ha reproducido por quince o veinte cortados por igual patrón, menos uno, José Polo, que como es el que manda va como le da la gana, muy casual todo de azul cielo, con la camisa intencionadamente por fuera de su jersey y plantado sobre una NB 1500 tope de gama.

En el centro de la sala todos rodean una especie de caja mágica montada con pequeñas mesas supletorias, parece que desde allí sale todo, su delicada vajilla, exquisita cubertería, fina cristalería... es sorprendente la sutileza con la que todo el mundo se mueve a su alrededor, ni un aspaviento, ni una voz mas alta que otra. Desde allí también parece salir cada uno de los platos que forman su menú, cuatro de esos personajes, a veces jefe incluido, aparecen sigilosamente junto a los cuatro comensales y en perfecta sincronía, retiran la campana del plato mostrando, y uno de ellos explicando, la exquisitez elaborada por Toño.

Ir a Atrio es todo empatía, da igual que seas un ignorante culinario o un aspirante a Top Chef, un foodie de provincias o un hipster de capital, nada ni nadie altera el ambiente de un lugar preparado para hacerte disfrutar.  Que quieres cambiar un plato, se cambia sin problema, que quieres alargar la sobremesa, sin problema, que quieres cantar un Asturias patria querida, pues lo cantas hasta con guitarra, eso si, lento, bajito, con clase y gusto, como el que se marcaron en una mesa de mas de 20 comensales Asturianos. No se si a los jefes les gustaría mucho, pero les puedo asegurar que fue un fiel reflejo del aura de disfrute general de todos los presentes que llenábamos hasta la bandera el restaurante.

Ir a Atrio es observar como volviendo la señoras del baño (juntitas como suele ser habitual), el mismísimo Jose Polo, junto con uno de sus subalternos, y de nuevo como hombres invisibles, aparecen junto a la mesa acercando delicadamente las sillas a las señoras marquesas.

Terminar con su sumiller, el gran Jose Luis Paniagua, mostrándote esa antológica bodega es una gozada y toda una lección. Lección de conocimiento y una vez  mas de profesionalidad, por que hacerlo por millonésima vez con esa pasión y entusiasmo no debe ser tarea fácil.

Ir a Atrio es salir de Atrio con la goma del taco en el bolsillo sin un billete que agarrar, pero con una sonrisa de oreja a oreja pensando en llenar de nuevo el cerdito para volver cuanto antes, orgulloso y convencido de que la excelencia y experiencia vivida en un restaurante de mi tierra lo vale.

...ahh! que esto se supone que es un blog gastronómico y no les he hablado de comida ni de bebida...permitan les deje unos enlaces de los que de verdad saben de esto, me viene a mi un poco grande opinar sobre estos niveles culinarios, y es que con un blog que se llama La Cachuela ya me contaran... .

Cuaderno Matoses
Salsa de Chiles (Carlos Maribona)
El Viajero (José Carlos Capel)


Plaza de San Mateo, 1. Cáceres.
Teléfono 927 24 29 28.
www.restauranteatrio.com

Mesón Potosí (Cáceres)


Un "tapado" en Cáceres.

Sebastian se llama el protagonista que marca el carácter de este Mesón, no puede ser de otra forma después de llevar 27 años al frente de su negocio sin más ayuda que la de su señora y de manera extraordinaria, algún camarero que puntualmente ha necesitado. Su fachada en el populoso barrio cacereño de Moctezuma es austera, sin florituras, y pese a tener frente a ella un buen acerado, no tiene velador como sus vecinos. Solo un pequeño cartel ofrece pistas de donde estamos, "Reconocido prestigio a la Calidad desde 1987".

Tapería Restaurante Bouquet (Cáceres)


En Cáceres mandan las taperías

Mariano Perez de Guzman, ingeniero técnico de profesión, decide ante las dificultades de su sector probar suerte en el mundo de la hostelería. Evidentemente no se tira al vacío sin red, y cuenta para la cocina con su cuñado Raul Olmedo, premiado chef Extremeño sin el cual no se hubiera embarcado en este proyecto.

Tapería Restaurante La Tahona (Cáceres)


Horno de leña, tapería, espacio cultural...

Hace ya casi un año que el conocido hostelero cacereño Fidel Amado tomara los mandos de esta Tahona y le diera una vuelta de tuerca al local y a parte de su modelo de negocio. Su principal novedad, como la de la mayoría de los restaurantes actuales, es convertir su sala principal en tapería, manteniendo en ella su conocido horno de leña. 
Se encuentra en un callejón entre el final de la calle San Pedro y el inicio de Pintores. Nada más entrar sorprende un precioso y pequeño claustro que utiliza habitualmente como espacio cultural y en la parte de arriba dos salas para unos treinta comensales hace las veces de restaurante. Al fondo monta un reservado en una bonita bodega de ladrillo visto con una preciosa mesa de madera ideal para comidas de grupo, catas o eventos que organiza habitualmente.

Restaurante Oquendo (Cáceres)



…y un vasco en Cáceres

Desde bien niño lleva D. Pablo Medrano Ruiz de Loizaga entre fogones. Este donostiarra nacido en la calle del heroico marino de la Gran Armada Española Almirante Oquendo, de ahí el nombre que le da a su restaurante, trabaja con algunos grandes de la cocina vasca como Subijana, pero curiosamente y al igual que el protagonista del post anterior aparece una extremeña de la Sierra de Gata y se acaba enamorando no solo de ella si no también de su tierra.
Será hace ya casi de 15 años cuando paseando por Cáceres con su Esposa Julia ven un local que cumplía las condiciones para hacer realidad su sueño, tener su propio restaurante.
Abre en el año 1998 y desde entonces cuenta con la colaboración de Juanma Zamorano, un joven jefe de cocina cacereño que años después salta a la fama con su intervención en Canal Extremadura con su "Marichocho". Sus apariciones eran tan  simpáticas y seguidas en la red que acaba haciendose un hueco en el programa Espejo Publico de Antena 3. Aparte de su innegable naturalidad ante la cámara, no se si será suficientemente reconocida la impagable publicidad que le esta haciendo no solo a su restaurante si no ha toda Extremadura y su cocina.

Eustaquio Blanco (Cáceres)



De como renovar una cocina sin perder su esencia

18 04 2011
     Como ya comente en el post que le dediqué a El Figón, el gran Eustaquio Blanco falleció en Julio del año pasado después de desligarse por completo del que fuera el restaurante de su familia desde 1947, pero no sin cumplir la ilusión de su vida, abrir su propio restaurante, comandado por su hija Nerea, su mano derecha el cocinero Manolo Espada y como no, su inseparable esposa Mari Angeles.
Tuve la suerte de que nos atendiera personalmente unos meses después de la inauguración hace ya cuatro años, y es que pese a su larga enfermedad estuvo al pie del cañón hasta el ultimo día, atendiendo a los comensales con ese cariño y profesionalidad que solo saben hacerlo aquellos que se han dejado la vida dedicada a hacer feliz a los demás. El Figón y su persona tuvieron muchos reconocimientos pero será en 2007 cuando reciben quizás el mas importante, la Medalla de Extremadura, que como bien dijo en su discurso "no solo reconoce la trayectoria de una familia, sino que reconoce la gastronomía extremeña como rasgo esencial en la historia de Extremadura".



Nuevo Cachito (Caceres)



Buenas cañas en Cáceres

18 11 2010

Buen sitio para tapear  y tomar raciones este Nuevo Cachito.
El local es algo pequeño y poco ventilado por lo que lo normal es salir de allí con un buen olor a cocina.
Ahora bien tiene una mas que interesante carta de tapas y raciones donde destacan las especialidades carrilleras al Pedro Ximenez, mollejas de cordero, secreto y pluma de ibérico, boletus edulis, y de pescado interesante bacalao Dorado, pulpo a la gallega, sepia, chipirones…y también croquetas caseras ensaladas y ensaladillas.

Tomamos 4 raciones empezando por una buena ensaladilla rusa bien presentada y bien cocidos sus ingredientes (7Eur.), le siguió unos Boletus mas que correctos a la plancha con espárragos verdes, gambas y ajetes (11,5), unas croquetas caseras variadas de bacalao, carne y jamón que no convencieron por ser bastantes insípidas (9,5Eur.) y terminamos con un estupendo solomillo con un buen trozo de foie que estaba en su punto y acompañado de unas riquísimas patatas fritas caseras (16 Eur.), que difícil es encontrar algo supuestamente tan fácil.

Tiene corta pero correcta carta de vinos, con buena nevera para su temperatura, destacar lo bien que esta tirada la cerveza con el Grifo clásico de Mahou.

Buen y agradable servicio

Todo con una jarra de cerveza y dos botellas de agua 50 euros justos.

Calle Obispo Ciriaco Benavente (muy cerca de Paseo de Cánovas)
Cáceres

Vinoteca Oquendo (Caceres)



De vinos

08 Noviembre 2010

Amplio local de tapas y raciones justo enfrente del restaurante del mismo nombre (que espero visitar en breve), con buena barra y mesas al fondo, pequeña cocina en la entrada fatalmente ventilada, por lo que el local tenia una niebla como Londres en invierno.
Aceptable servicio en barra y mesas.
Interesante y abundante carta de tapas y raciones.

Tomamos croquetas con buena fritura, pero sosas  y con un puré en el centro del plato sin mucho sentido.
Revuelto Oquendo de setas, langostinos y paleta Ibérica, correcta de calidad pero mezcla de sabores demasiado potentes que no acabo de convencer.
Pimientos rellenos de rabo de toro, nada atractivo a la vista y que después se confirmo en el gusto, sobre una sopa del guiso, el pimiento estaba frito en tempura pero que evidentemente sobre dicha sopa esa tempura perdió su sentido, ademas la bechamel era escasa y tenia poca carne por lo que el pimiento quedaba aplanado y sin buen aspecto.


Figón de Eustaquio (Cáceres)



Desde 1947

27 10 2010

Antes de nada Homenajear al gran Eustaquio Blanco, Fallecido en Julio de este año, hijo del fundador de este negocio familiar que data de 1947. Gran precursor de nuestra cocina fue uno de los primeros restauradores extremeños que tuvo la inquietud de marcharse al País Vasco y posteriormente a la Escuela de Hostelería de Madrid para conocer las nuevas técnicas que ya se empezaban a aplicar en la cocina. Recordar que por su establecimiento pasaron cocineros tan renombrados ahora como José Antonio Polo y Toño Perez de Atrio, entre otros.
Fue Medalla de Extremadura 2007, posteriormente vendió su negocio a una de sus sobrinas y no pudo resistir participar de nuevo junto con sus hijas en su ultima aventura, el restaurante que lleva su nombre y que ya les comentare próximamente.

Media ocupación tenia la sala, la renovación del local hace unos años lo ha dejado algo mas frío, menos acogedor, aun así conserva fotografías, cuadros y mobiliario que le hacen mantener parte de su encanto original.


Chiara (Caceres)



Un italiano de verdad

10 10 10

     Local pequeño, acogedor y deliciosamente decorado, en pleno casco antiguo junto al conocido Figón de Eustaquio y frente al Nh Palacio de Oquendo. 
Servicio amabilísimo y profesional la Jefa te atiende como una autentica Mamma italiana, como anécdota en una de mis visitas mi compañero de mesa se tiro encima de su corbata un cafe entero, en no mas de 5 minutos volvió con ella como nueva, todo un detalle de como atender a un comensal.

En la carta todo lo que se le puede pedir a un italiano de calidad, fantásticos entrantes de carpaccio, setas en salsa, ensaladas…todo tipo de pastas frescas, buenas pizzas y sorprendentes carnes, en esta casa llegue tomar un solomillo a la altura de los mejores.