Local pequeño, acogedor y deliciosamente decorado, en pleno casco antiguo junto al conocido Figón de Eustaquio y frente al Nh Palacio de Oquendo.
Servicio amabilísimo y profesional la Jefa te atiende como una autentica Mamma italiana, como anécdota en una de mis visitas mi compañero de mesa se tiro encima de su corbata un cafe entero, en no mas de 5 minutos volvió con ella como nueva, todo un detalle de como atender a un comensal.
En la carta todo lo que se le puede pedir a un italiano de calidad, fantásticos entrantes de carpaccio, setas en salsa, ensaladas…todo tipo de pastas frescas, buenas pizzas y sorprendentes carnes, en esta casa llegue tomar un solomillo a la altura de los mejores.
