Cervecería-Restaurante Sanxenxo (Badajoz)

   
   
     Es evidente que esta familia lleva la hostelería en la sangre, pero que con su juventud Paco Blanco Laya con la ayuda en sala de su todavía mas joven hermana Sofia junto con un buen equipo, hayan llevado este restaurante en tan poco tiempo a ser una referencia en Badajoz, tiene mucho mérito.


Como es lógico mantienen esencia de su casa madre, La Toja, asunto que se ve reflejado en una de sus señas de identidad, su impecable pulpo a la gallega, pero le ha dado un punto mas actual a su local, a sus platos y a un buen servicio que ha conseguido consolidar. Solo le veo una pega a ese local, algo corta esa barra, asunto que resuelve con algunas mesas altas y bajas frente a ella. Unos escalones mas arriba una sala no muy grande pero con buena luz naturaL que entra por todo el frontal del restaurante.

La carta "física" desmerece su contenido, es una pena no se preste mas atención a este detalle, es literalmente la carta de presentación y que este limpia, ordenada y actualizada cuesta poco y el comensal lo agradece y valora mas de lo que se piensa. La de vinos tampoco mejora mucho, esta vez si es acorde a un contenido bastante clásico y se limita a un basico folio con algunas referencias impresas dentro de uno de esos horrorosos plásticos, pero tampoco parece actualizada ya que se observa en estanterías vinos no incluidos en ella. En barra algo parecido, una lista de raciones sin orden de continuidad en un solo folio, mejor fijarse en su pizarra de sugerencias o preguntar al encantador Narciso por el ultimo material que haya entrado en la casa.


Y si han entrado estos mejillones gallegos que presentan la entrada, son imprescindibles preparados al vapor, de igual nivel las almejas marinera. Sus frituras son impecables, me arriesgaría a decir que de las mejores de la ciudad, destacando unos limpios boquerones firmes, crujientes sin restos de aceite ni exceso de harina. Otro imprescindible son los tiernos chipirones con una tinta en su punto de espesor y sabor, o su bacalao dorado también a de altura, buen rape aunque empanado en demasía, el txamguro… . Su empanada nunca me convenció, aunque posiblemente no sea lo mas ortodoxo, me gustan con mas cantidad de relleno.


Y no todo va a ser del mar en esta casa, trabajan un estupendo jamón de Señorío de Montanera, un buen retinto, algo mas flojo el rabo de toro de mi ultima visita, fantástico guiso pero su carne no estaba todo lo tierna ni separada del hueso como debiera. La morcilla de Burgos a la parrilla, sin yo ser muy de morcilla, se ha convertido en otro de mis indispensables.    


No son muchas las licencias en la cocina, pero también podemos encontrarnos con estas estupendas alcachofas con almejas y huevo o este correcto atún con foie, que por cierto se agradece no sea anunciado como rojo y de almadraba... asunto que refleja y define bien el carácter de esta casa, la honradez en el manejo de un buen producto tratado con profesionalidad a precios correctos y con un competente servicio

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