Llamados así porque su forma atortada se parecía a las tortas de harina de la época, cuentan que en principio eran los quesos que se le estropeaban a los pastores, ya que no se les acababan de curar suficientemente, pero poco a poco fueron disfrutando de ese "defecto" y se acabaron aprovechando de él, convirtiendolo en una exquisitez mundialmente conocida.
La receta en principio es bien sencilla, leche cruda de Oveja y cuajo vegetal (Hierbacuajo o Yerbacuajo) liquido obtenido de la maceración en agua de los filamentos de la flor del cardo tan habitual en los campos extremeños. A partir de aquí cada zona geográfica y sus pastos, cada quesería y su afinador tendrá sus propios secretos transmitidos de generación en generacion, para conseguir tan delicioso manjar.
En Extremadura tenemos varias zonas que producen estos tipos de quesos, zonas en las que se tienen referencias al queso desde antes de la edad media, y centrandonos en principio en las tortas de Oveja, las mas conocidas son las de El Casar (Comarcas de Sierra de Fuentes, Montanchez y Llanos de Cáceres) y La Serena, ambas con Denominaciones de Origen propia, pero en los últimos años se han incorporado otras zonas y fuera de las D.O. como la fantástica de Barros (Villafranca de los Barros), o la ultima que acabo de descubrir de la Comarca de Llerena, llamada Flor de Rusal.